Importancia del mantenimiento preventivo de flotas diésel
Para una flota, la falla de inyección más cara no es la reparación: es la parada que no estaba programada.
En un vehículo particular, una falla de inyección es una molestia. En una flota, es un vehículo menos generando ingresos, una ruta que hay que reasignar y, si pasa seguido, un patrón que termina costando más que el mantenimiento que se dejó de hacer.
El sistema de inyección diésel es especialmente sensible a la calidad del combustible: el agua y el sedimento que se acumulan en el tanque con el tiempo terminan pasando por la bomba y los inyectores si no hay una purga programada.
Llevar el cambio de filtros y la purga del sistema por calendario —no solo cuando aparece el síntoma— reduce las paradas no planeadas, que son las que de verdad afectan la operación de una flota.
El otro punto crítico es el historial por unidad. Cuando varios conductores rotan por vehículo, sin un registro por placa se pierde la trazabilidad de qué se le hizo a cada motor y cuándo, lo que dificulta anticipar la siguiente falla en lugar de reaccionar a ella.
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